SER QUEER EN UN MUNDO STRAIGHT
Cuando hablamos de las identidades y la ciudadanía, en una historia
construida por seres humanos que piensan, sienten y actúan en una sociedad
global y local, buscando una vinculación entre las mismas desde el punto de
vista queer -straight, vocablos que inspiran la separación de grupos humanos,
en base a la orientación de su vida sexual, fragmentan la participación
inclusiva en los distintos escenarios culturales, que supone la legitimación de
la homogeneidad social, contraria al sentido suscrito en la comprensión de la diversidad y
la diferencia. Por lo tanto, se cree que los Queer son homosexuales, lesbianas, transgéneros, que implica raro o extraño, pero si elegimos al sexo opuesto nos referimos a straight
considerado como un indicador de rectitud o andar derecho.
El discurso Queer aboga por “comprender las razones entre la identidad y
la acción de una manera que, dé cabida a la agencia individual y colectiva, a
fin de oponer resistencia a los saberes y prácticas de las opresoras” (Spargo).
Uno de los problemas entre la identidad y la ciudadanía, en base a la
negación cultural de la diversidad y la diferencia en la condición humana, está
en el conocer como ciudadano del otro que es idéntico a mí y no al que es
diferente, y la pregunta es ¿que nos logra diferenciar? tal vez el lenguaje que
actúa como mediador, palabras cargadas del lenguaje del poder social y
político.
La sexualidad es un aspecto dinámico de las personas y en su condición
humana se enfatiza la diferencia y diversidad, considerado como uno de los
aspectos más relevantes de la vida social humana.
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